El Boom de los Disfraces

Jueves, 21 Agosto   

El universo mágico que se le abre a un niño al colocarse un disfraz tiene implicancias que no son sólo lúdicas. Esta práctica, que no siempre es estimulada por los padres, le permite desarrollar la creatividad y la imaginación, lo cual es garantía de futura salud mental. Puede ser con el traje de un súper héroe o una máscara, pero a veces basta un pañuelo o un sombrero para ponerse en la piel de otro. Una investigación realizada por Arturo Clariá, psicólogo clínico y educacional, muestra que el disfraz es un estructurador saludable de la personalidad; porque le permite al niño tramitar vivencias, deseos, temores, ideales y preocupaciones que está padeciendo en su realidad inmediata.


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