Una Prueba del Disfraz Opositor
Martes, 16 Septiembre 
El mismo disgusto que evidenció hacia el Gobierno el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, lo sintió en carne propia el camionero de parte de sus pares sindicales. Nadie le cuestionó su liderazgo, pero sí le hicieron saber que el magro aumento del mínimo no imponible de Ganancias y el mantenimiento de la tablita de deducciones que dispuso el Gobierno era un “desprecio” oficial a la CGT.
Enojados por haberse enterado por un diario el mismo día que se anunció la medida, mientras 24 horas antes expresaban su “preocupación” por la demora en los anuncios, los sindicalistas de la CGT se parecieron por primera vez a una central opositora. Inmerso de ese mismo sentimiento, Moyano reaccionó ante el Gobierno con una diplomacia mínima. Para notificarse de la decisión, concurrió al despacho de Cristina Kirchner solamente acompañado por el secretario adjunto de la CGT, Juan Belén.
